Por: Martín Sanguinetti
Imágenes: Blake WiszMike Enerio

Toda la vida he tenido una fascinación por tres cosas: catwalk, duty free y fast track. Nunca pensé que podía existir un lugar que logre combinarlas en un perfecto envase.

Me acuerdo de haber estado mirando desde la ventana del avión aquella ciudad de mil e infinitas torres y exclamar en mi memoria: Toto, ¿estoy en Kansas?… Y sin creerlo o imaginarlo puse pie en la Ciudad de Cristal, Singapur.

Lo primero que se admira es la cantidad de torres que la ciudad alberga; la modernidad y eternidad parecen tocar el cielo. Sus vidrios y luces juegan sobre los transeúntes que arman una gran obra de ópera en un escenario compuesto por Armani o Ferragamo. Lujo, es lo segundo que uno siente, ya que nada se encuentra fuera de su lugar y todo logra resplandecerse bajo las marquesinas de grandes tiendas.

Singapur es la República más chica del Sudeste Asiático con tan sólo 707 km2. Ex integrante de la Federación de Malasia y ex colonia Británica, su ciudad aún resguarda estilos señoriles propios de la reina Victoria. Con alrededor de 5,000,000 de habitantes Singapur ha logrado posicionarse como una economía libre siendo su puerto un recinto de conexión entre Asia, Medio Oriente y América.

Para aquellos que practican el deporte extremo de quemar la tarjeta de crédito hay 2 zonas que deben recorrer: Marina y Orchard. En el primero se encuentra una de las últimas obras de arte en materia de arquitectura el “Marina Bay Shopping Centre”. Este mall no sólo ofrece la mayor cantidad de tiendas de lujo en un solo espacio, también sirve como nexo al “Marina Bay Sands Hotel”.

Mike Enerio

Cuando menciono alberca de hotel ¿qué te viene a la mente? Imagínate por dos segundos una piscina olímpica multiplicada por tres, pero ubicada a 57 pisos de altura, ¿lo estás proyectando en tu cabeza? Muy bien, ahora quiero que le agregues a bellos italianos, franceses, alemanes, australianos, neozelandeses y rusos tirados en reposeras tomando sol y disfrutando de las vistas panorámicas de una ciudad cosmopolita. Todo lo que te acabo de mencionar realmente existe y sucede en el “Infinity Pool” en el “Marina Bay Sands Hotel”.

Cuando uno recorre Orchard Road lo que más llama la atención es la cantidad de transeúntes que uno encuentra. Como en una gran estampida organizada cientos de personas se movilizan para todas las direcciones sin producir ningún embotellamiento. Hombres de negocios, mujeres coquetas, turistas perdidos y parejas encontradas son tan sólo una parte de su repertorio. Lo que es de mucha utilidad es que en esta zona uno no puede decir “compro esto en el próximo mall que vaya”, ya que son cuadras y cuadras de tiendas departamentales. Incluso cuando uno baja a tomar el subterráneo antes de entrar a la estación puede ver inmensos locales de indumentaria de primera marca. ¡Definitivamente Singapur incita al consumo hasta al más amargado de todos!

Lo que me llamó la atención es que pensé que ser gay en Singapur era “algo” ilegal, ya que hay una ley que dice explícitamente que tener actos sexuales entre hombres es un acto penado. Para mi fortuna nunca vi o experimenté esa ley.

Como en cualquier país gay friendly, Singapur ofrece un sinfín de opciones para todos los gustos, desde bares, discos e incluso saunas. La zona de preferencia es el barrio “Tanjong Pagar” en el centro de la ciudad, aquí es donde se concentra la vida gay.

Para que tengas una mínima idea, la gran mayoría de los bares y antros están auspiciadas por reconocidas marcas como por ejemplo la “Veuve Clicquot”. Con un promedio de U$S20 la entrada y U$15 cada trago uno puede disfrutar de una noche rodeado de panda bears, twinks australianos y rugged canadienses. Sí, señores y señores, les informo que hay para todos los gustos.

Entre infinitos diseños arquitectónicos y un gran sentido de lujo Singapur supera los propios límites de la posmodernidad al lograr percibir todo aquello que el hombre cosmopolita necesita para vivir.

Datos útiles:

Al caminar por la ciudad se encuentra terminantemente prohibido tirar basura y colillas de cigarrillos. Si uno lo hace se corre el riesgo de pagar una multa promedio a U$S300 por cada objeto que se haya tirado; también se encuentra prohibido por ley masticar chicle en la vía pública y se debe pagar una multa de U$S500 por hacerlo, sólo se puede vender y consumirse con la receta de un médico.

¿Dónde hospedarse? El “Marina Bay Sands” se encuentra ubicado a 15 minutos en auto del “Aeropuerto Internacional de Singapur, Shangai”. El Marina ofrece múltiples opciones de entretenimiento a sus huéspedes, desde Casino hasta un anfiteatro, piscina panorámica y un gym de última generación son sólo una parte de su menú. Habitación Doble Deluxe con desayuno incluido U$S426 final cada noche, tarifa para el mes de junio. Precio sujeto a disponibilidad y variaciones.

Moneda: El dólar de Singapur a dólar americano tiene una conversión de US$1–SGD 1,27.